martes, 22 de septiembre de 2015

[Reseña] El Elemento - Ken Robinson

¿Si hoy fuera tu último día dirías que haces lo que te apasiona? ¿Dirías que estás haciendo lo que mejor sabes hacer? ¿Eres consciente de que en ti habrá frustración sino logras esa perfecta combinación entre pasión y propósito? 


"El Elemento" de Ken Robinson

"El Elemento" de Ken Robinson es ese tipo de libros que te inspiran, que te cambian la forma de ver la vida, que hacen que cada acción comience a ser diferente. Este libro te lleva por un viaje sobre las capacidades humanas para llegar a tu máximo potencial. 

Por medio de una escritura entretenida (un humor sofisticado muy al estilo británico), Sir Ken Robinson, experto en educación y creatividad y conocido entre muchas cosas por sus conferencias en TED y sus críticas al sistema educativo, nos presenta un extraordinario libro sobre nuestras habilidades, sobre nuestras pasiones, sobre nuestras decisiones, sobre la educación, y en concreto sobre nuestro "Elemento".


En este maravilloso libro se haya una revolución sobre la creatividad, sobre el aprendizaje, y sobre el sentido de la vida. 

Además, hablando puntualmente sobre la educación, creo que este libro es obligatorio en la librería de todo maestro y/o educador.


Es evidente que los conceptos aquí presentados están comenzando a revolucionar los sistemas educativos, así que recomiendo que el lector se acerque a este extraordinario material, pues no puede quedarse atrás en una cambio educativo, donde Ken Robinson es uno de los principales embajadores.


En el fondo, lo que este libro busca en el lector es darle una visión amplia de la creatividad y la habilidad humana y ver como cuando se logra esa perfecta combinación entre diligencia, pasión y habilidad es posible tener una vida llena de beneficios, beneficios que trascienden a una vida con sentido. Sin duda alguna, es un libro extraordinario.


El libro de Robinson:

  1. No es un libro de autoayuda. Antes por el contrario ya que nos hace reflexionar sobre la verdadera educación y nuestras fallas en las decisiones al no tener en cuenta quienes somos realmente.
  2. No es un libro empírico. Es un libro académico con estudios de fondo, referencias fuertes y casos de éxito de personas muy conocidas en el mundo de las artes, de las ciencias y de la educación.
  3. No es un libro para tomar a la ligera, pues aunque es muy fácil de leer, las implicaciones que tienen para el sistema educativo, para la sociedad y para la vida de cada lector son gigantescas.
  4. Si es un libro académico, y al mismo tiempo muy ameno y fácil de asimilar.
  5. Si es un libro revolucionario, pues plantea una educación totalmente alejada de lo tradicional.
  6. Si es un libro de creatividad, pues brinda al lector muchos elementos claves para ser más innovador, y de una forma palpable y real.


Ken Robinson y "El Elemento"


No estamos hablando de un libro de motivación sin fundamentos ni nada por el estilo. Estamos hablando de una obra magistral de un conferencista, consultor y experto en educación invitado de manera constante en gobiernos, empresas de primer nivel, y cuya inquietud sobre hacer una mejor educación ha desembocado en conferencias, materiales desafiantes y entre muchos resultados, el libro que aquí se está reseñando.

Todo este preámbulo sobre Robinson lo considero necesario, pues al ver la portada de "El Elemento" con su frase "Descubrir tu pasión lo cambia todo", muchos pueden creer que este es un libro empírico de simple autoayuda. No lo es. "El Elemento" de Ken Robinson desafía al lector a replantearse su vida, su propósito en la tierra, y a redefinir no solo la educación de la sociedad actual, sino también a replantear sus decisiones para generar un mayor impacto en una comunidad que está pidiendo a gritos personas que generen un verdadero significado. 

En 11 capítulos relativamente cortos, Robinson nos presenta "El Elemento" (no se preocupe que esto no tiene nada que ver conceptos superfluos como "El Secreto" o otras expresiones vacías), una serie de reflexiones sobre la realización humana y un análisis muy fuerte sobre las falencias del sistema educativo. Todo esto es presentado en una forma amena, llena de casos excelentes de personas que tomaron decisiones trascendentales, y para muchos atrevidas, y con ideas muy profundas para toda persona. 

Una de las cosas que mas impacta del libro es los ejemplos utilizados por Ken Robinson para ilustrar sus puntos: En cada capítulo relata dos o tres historias de personas relacionadas con el aspecto que el autor está ilustrando, y la gran mayoría de dichas historias son de personas famosas, lo que hace que por un lado el lector se enamore de la historia al leer sobre personas que le son familiares, pero al mismo tiempo profundice en un sinnúmero de anécdotas que el lector no conocía de muchas celebridades del mundo del arte, de la ciencia y de la educación.


El autor entrevistó a los diferentes personajes y cuenta a modo de historias, muchas enseñanzas sobre la creatividad, sobre la innovación, sobre la pasión, sobre las habilidades y  sobre mucho más. Hay personas relatadas aquí como Matt Groening, Paul McCartney, y muchos otros, lo que genera historias inspiradoras, historias desafiantes, y por encima de todo, historias que muestran la importancia de la pasión en las diferentes cosas que se hacen.


En general, el libro es un compendio de historias sobre creatividad, sobre la vida, sobre la educación, que ayudan al lector a ir más allá con su vida y con la de los demás.

Este libro debe ser leído por todos:
  • ¿Usted hace lo que le gusta, es decir, lo que es realmente su pasión? Este libro es para usted.
  • ¿Usted tenía algún talento o don que no ha utilizado de la forma correcta y que se encuentra dormido? Este libro es para usted.
  •  ¿Quiere aumentar su creatividad y ser más efectivo a la hora de generar huella en el mundo? Este libro es para usted.
Ahora bien, quienes recibirán un mayor beneficio por tener este libro son los docentes y en general toda persona relacionada con el sistema educativo. Aunque más adelante lo verá en esta reseña, es innegable que la educación tiene que cambiar y mejorar, y considero que "El Elemento" puede ayudar mucho en el proceso.

En general el lector se encontrará con tres pilares clave:

  1. ¿Cómo llegar a un mejor potencial el entender El Elemento y las consecuencia de vivir en "El Elemento"?
  2. ¿Cuáles son los elementos clave del Elemento en términos de innovación?
  3. ¿Por qué la educación tradicional mata nuestro Elemento y por eso reduce nuestra creatividad y capacidad de innovación?
  4. ¿Cómo debería cambiar la educación para la sociedad del Siglo XXI?


¿Qué es el Elemento?


Aunque la expresión "El Elemento" puede sonar como algo sublime o extraño reservado para libros vanos llenos de secretos que al final resultan ser algo bastante vacío, "El Elemento" tiene un significado más sencillo de lo que parece pero más trascendental de lo que podríamos imaginar.

El Elemento, en palabras de Robinson, "es el lugar donde convergen las cosas que nos gusta hacer y las cosas que se nos dan especialmente bien". Sencillo, ¿no? Si haces con tu vida lo qué te apasiona y haces bien, estás en tu elemento, así de simple. 

A partir de un concepto tan sencillo, y que todos de una manera u otra pensamos, Ken Robinson logra hacer reflexionar al lector sobre la importancia de estar en "El elemento".

Robinson cree, y yo también después de leer el libro, que "es imprescindible que cada uno de nosotros encuentre su propio Elemento, no solo porque nos sentiremos más realizados, sino porque, a medida que el mundo evoluciona, el futuro de nuestras comunidades e instituciones dependerá de ello". 

De un concepto tan aparentemente simple, Robinson genera 11 capítulos extraordinarios sobre el Elemento que cambian la mentalidad del lector. En una escritura muy agradable (una cierta dosis de humor, de ironía y con una excelente mezcla de información académica), el autor logra hacer reflexionar al autor sobre puntos clave del ser humano.

En las próximas líneas pondré algunas ideas importantes de los diferentes capítulos para motivar a leer el libro de Robinson y para incentivar a que vivamos en nuestro elemento.



El primer capítulo: Las bases


El libro comienza con tres historias fantásticas: 
  1. La vida de Gillian Lyne (la famosa bailarina y directora de obras como CATS).
  2. Una pequeña biografía de Matt Groening (el hombre detrás de Los Simpsons).
  3. Los logros de Paul Samuelson (el primer americano en ganar el premio Nobel de Economía).
Robinson muestra que estas tres personas encontraron la realización de su propia vida al encontrar esa mezcla perfecta entre lo que les es fácil hacer y además les apasiona. 

Robinson dice lo siguiente: "El Elemento es el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales".

Definitivamente somos creados para mucho más que lo que hacemos día a día y en muchos casos, es simplemente porque no estamos en nuestro elemento, es decir, no descubrimos que es lo que realmente nos apasiona y podemos hacer bien.

Factores que impiden encontrar nuestro Elemento


Robinson nos presenta varios factores que nos impiden descubrir nuestro elemento: 
  1. Falta de conocer nuestro potencial.
  2. Falta de entender que nuestras diferentes capacidades pueden combinarse para algo trascendente.
  3. No entendemos nuestro potencial para crecer y cambiar, y por lo tanto no nos esforzamos en crecer en nuestras pasiones y habilidades.


La educación como un obstáculo para nuestro elemento


Robinson ataca el sistema educativo pues mientras se supone que la educación debería estar diseñada para que lleguemos a todo nuestro potencial (nuestro Elemento), hace justamente lo contrario. Hay varias fallas en la educación tradicional: una fuerte obsesión por ciertas habilidades o inteligencias, una jerarquía de conocimientos que le da más importancia a unos temas que a otros, y una dependencia de evaluaciones estandarizadas. Todas estas características disminuyen nuestro potencial para vivir en nuestro Elemento.


Consecuencias de no vivir en el Elemento


Es interesante que la forma como manejamos nuestras vidas al alejarnos de nuestro Elemento (y por lo tanto vivir en vidas que no queremos y en las que no trascendemos), nos da una visión reduccionista de la inteligencia pues no entendemos que cada uno de nosotros es diferente. Si cada uno es distinto, nuestra forma de vida puede ser diferente.

Además limitamos el pensamiento creativo en un mundo que cada vez demanda trabajos creativos (Robinson hace un excelente análisis de que ya no estamos en el mundo industrial y por eso se requiere más creatividad que nunca).



Las características del Elemento


Robinson termina este primer capítulo detallando las dos características claves del Elemento (aptitudes naturales e inclinaciones personales) y las dos condiciones esenciales (actitud y oportunidad).
  1. Aptitud natural (Lo entiendo): Mi capacidad para hacer algo. Robinson dice "No sabemos lo que podemos llegar a hacer, sino sabemos de lo que somos capaces". 
  2. Inclinaciones personales (Lo quiero): No es suficiente con que sepa hacer algo, debe apasionarme. Las historias de Robinson desafían totalmente a entender que nuestro significado en la vida lo encontramos cuando entendemos lo que nos apasiona (la historia de Gillian Lyne me impactó muchísimo).
  3. Actitud (Lo quiero): Nuestra disposición a aprovechar nuestro Elemento. De aquí vienen características como la perseverancia, la confianza en sí mismo, el optimismo y muchas más actitudes que surgen cuando entiendo que estoy en mi Elemento.
  4. Oportunidad (¿Dónde está?): Cuando estoy en mi Elemento, aprovecho las oportunidades y posibilidades que la vida me ofrece.
Robinson desafía al lector a darse cuenta de que una persona que no vive en su Elemento no llega a todo su potencial. 

¿Sabes cuál es tu Elemento? ¿Te has dedicado a buscarlo? No siempre estará en la educación tradicional.


Segundo capítulo: Una nueva mentalidad


El segundo capítulo del libro de Robinson se concentra en un hecho fundamental: Para aprovechar y vivir en "nuestro Elemento" tenemos que cambiar nuestra forma de pensar.

A partir de excelentes historias de Mick Fleetwood, Bart Conner, Alexis Lemair, Gordon Parks, R. Buchminster Fuller, entre otros, el autor enseña varios puntos extraordinarios:

  1. El éxito llega de formas diferentes, porque todos somos distintos. A pesar de que la sociedad tiende a vernos de la misma manera (y por eso nos comparamos constantemente lo que se traduce en frustración), debemos entender que somos únicos en nuestros caminos al éxito.
  2. Debemos cuestionar lo que damos por sentado. Me llamó mucho la atención uno de los conceptos fundamentales de Ken Robinson: El sentido común es un enemigo de la creatividad y la innovación. Debemos cuestionarnos las cosas pues hay demasiadas situaciones que damos por sentado. Por ejemplo, Robinson plantea como damos por sentado que tenemos cinco sentidos cuando en verdad no es cierto (recomiendo mucho leer el estudio y la reflexión del autor al respecto).
  3. Cuando hablamos de inteligencia, es más importante el cómo que el cuánto. Es tan bueno el análisis que Robinson hace de la inteligencia haciendo que cambiemos nuestra mentalidad de preguntar ¿Qué tan inteligentes somos? a ¿Cómo somos inteligentes? Pues el cambio de pregunta nos hace pensar en que somos diferentes y no en que unos son más que otros. A partir de citar y explicar planteamientos como las Inteligencias múltiples de Howard Gardner, los tres tipos de inteligencias de Stenberg, entre muchos otros, Robinson muestra como ya el campo científico ha cambiado la concepción de la inteligencia de la concepción común de razonamiento matemático y verbal a una concepción más heterogénea (diversa), más dinámica (cambiante) y muy peculiar (absolutamente única). 
  4. La diversidad en la inteligencia es importante para vivir en el Elemento. La persona que entiende la diversidad de la inteligencia entiende que no tiene que compararse, que su camino al éxito puede (y debe) ser diferente a los demás, pues somos únicos e irrepetibles.
Este capítulo cambia la mentalidad del lector, así que recomiendo que el lector lo lea, lo explore, y se deguste en una lectura no solo inspiradora, sino práctica. 


Tercer capítulo: El poder de imaginar y crear


Ken Robinson logra hacer que el lector reflexione sobre la creatividad (ese proceso que nos permite crear un nuevo mundo) y sus implicaciones desde nuestro Elemento.

A partir de historias como la artista Faith Ringgold, el músico George Harrison (y sus creaciones con el grupo "Traveling Wilburys") y el físico Richard Feynman, el autor logra que el lector entienda el poder de la creatividad, el impacto de la imaginación y la importancia del elemento en esta búsqueda.

¿Quieres entender como funciona la creatividad? Este capítulo es un excelente tratado para entender mucho sobre la imaginación y la creatividad.

Algunas ideas de Robinson al respecto son las siguientes:
  1. Todos nacemos creativos y todos debemos ser como niños. A partir de las historias descritas, y en particular la de la pintora Faith Ringgold y sus anécdotas de la niñez, Ken Robinson muestra como los niños no tienen restricciones en su imaginación, y como a medida que crecen comienza a restringirse en gran parte por la influencia del sistema educativo tradicional. Me gustó en particular una reflexión muy interesante sobre la similitud entre ser creativo y leer: Cuando conoces a alguien que no sabe leer, no dices que no puede sino que no ha aprendido. De la misma forma, cuando alguien no es creativo es simplemente que no lo ha aprendido todavía.
  2. Relación entre inteligencia y creatividad. En oposición a mucho del pensamiento tradicional, Robinson hace un análisis muy interesante de la creatividad y muestra como va de la mano con la inteligencia. 
  3. Nunca debemos dar las cosas por sentado, y ese es el poder de la imaginación: La capacidad de crear.
  4. La creatividad es imaginación aplicada. La creatividad es un proceso que permite que la imaginación se convierta en algo que genere valor.
  5. Estar en "el Elemento" estimula la creatividad, pues la innovación y las ideas surgen cuando se ama el entorno, cuando jugamos en nuestro ambiente. 
  6. Para desarrollar la creatividad es necesario que desarrollemos también las habilidades necesarias. Por eso más que enseñar matemáticas o cualquier conocimiento, es fundamental que enseñemos las posibilidades creativas del conocimiento que transmitimos (ojalá tu profesor de matemáticas te haya enseñado el potencial creador de esta hermosa ciencia).
  7. Ser creativo implica abrir la mente. Si el lector de este blog quiere desarrollar su creatividad, creo que tiene que leer este capítulo pues Robinson presenta muchos elementos sobre el pensamiento no lineal, sobre el funcionamiento del cerebro y mucho más.
  8. Se aumenta la creatividad cuando se está con otros, cuando se aprovecha que todos somos distintos en nuestras inteligencias y en nuestra creatividad y ahí, precisamente ahí donde estamos entre gran diversidad, es que se desarrollas las ideas.
¿Vives en tu pasión? ¿Haces las conexiones necesarias para fomentar creatividad? ¿O simplemente te quedas imaginando cosas sin llevar tus sueños a pasos concretos? Todos podemos ser creativos, no lo olvides.


El cuarto capítulo: La zona


Ken Robinson no solo se conforma con presentar conceptos como El Elemento, la creatividad o la inteligencia, sino que va más allá, para llevar al lector a todos esos elementos que giran alrededor del Elemento y que ayudan a entender y potenciar la vida de cada persona. 

Precisamente en el cuarto capítulo, el autor presenta el concepto de zona, es decir ese lugar, momento o ambiente en el que la persona se encuentra en lo más profundo de su Elemento.

Con historias como la de Ewa Laurence (una de las mejores billaristas del mundo), Aaron Sorkin (escritor de obras de teatro), Terence Tao (matemático de alto nivel en el alcance mundial), el autor presenta elementos muy importantes de "la zona":
  1. La zona es ese lugar donde el tiempo no pasa, donde la persona se siente en todo su potencial, en donde se siente natural. Puede ser ese espacio en el que Ewa Laurence pasa 9 horas jugando billar (aunque para ella son como 20 minutos), o el mismo Ken Robinson a la hora de brindar conferencias. Lo importante de este "lugar" es que debemos buscar esos ambientes en los que nos sentimos a todo nuestro potencial.
  2. Aunque en la Zona no todo nos gusta ni todas las experiencias son buenas, es cierto que la mayor parte del tiempo si son optimas para la persona.
  3. La zona es ese ambiente donde se utiliza en forma óptima el tipo de inteligencia y personalidad que tenemos (Robinson hace una critica muy fuerte a pruebas de personalidad como MBTI o HBDI). 
Además de vivir en tu elemento, ¿buscas esos espacios en los que puedes ser más natural? No se trata de simplemente decir que nos gusta algo o no, se trata de buscar esas zonas donde el Elemento llega a todo su potencial.

Por eso es tan importante encontrarse en ese lugar para el que fuimos diseñados.

Ken Robinson lo plantea en esa pregunta que tanto nos incomoda: "Si no tuviera que preocuparme por ganarme la vida o por lo que los demás piensen de mí ¿qué me gustaría estar haciendo?" Esa pregunta da una muy buena idea de nuestro elemento y de la zona en la que se desarrolla dicho Elemento, y por ende mucho más de nuestro potencial.

Vivir con pasión en El Elemento


Quinto capítulo: La tribu


Un concepto que el lector debe manejar, que Robinson ilustra muy bien, es el concepto de tribu como elemento potenciador del Elemento.

Con análisis similares a los realizados en capítulos anteriores, Robinson muestra a partir de muchas historias como la de Meg Ryan (la famosa actriz), el escultor Don Lipsky, la cómica de ciencia Helen Pilcher, entre otros, la importancia de que estemos en nuestra tribu.

Normalmente las cosas no se logran estando solos, y alguien que encuentra su Elemento debe estar en ese grupo de personas que potencien su elemento, que le demuestren que no está solo, que lo inspiren a ir más allá, que le muestren que es posible.

Una tribu genera ratificación (pues habrán otros que entienden las pasiones que la persona tiene), inspiración (pues motivan de una forma increíble para seguir a pesar de las circunstancias) y sinergia (pues se pueden logar muchas más cosas cuando se está en un ambiente potenciador).

Los ejemplos y análisis de Robinson son muy interesantes para mostrar que la tribu no se trata de un grupo de amigos, sino que pueden ser personas ya muertas, competidores, personalidades distintas. Lo realmente importante es que potencian de la forma correcta (hay un excelente ejemplo de Bob Dylan que vale la pena leer).

Y con casos tan interesantes como el gabinete de Abraham Lincoln o la vida del comediante Bob Connolly, el autor de "El Elemento" nos desafía a diferenciar entre una tribu y una simple multitud. Una multitud borra tu identidad, mientras que una tribu potencia tu identidad.

¿Vives en tu elemento? ¿Ya estás en tu tribu? ¿Qué estás esperando?


Sexto capítulo: Barreras para "El Elemento"


¿Qué dificulta que una persona encuentre su elemento? ¿Qué tipo de obstáculos se pueden encontrar y cómo pueden resolverse? Ken Robinson dedica un capítulo completo a tres tipos de barreras, los cuales explica con la ayuda de excelentes ejemplos como Chuck Close (artista de fotorrealismo), Arianna Stasinopoulos (creadora del Huffington Post) y Paulo Coelho (en particular esta historia me estremeció). 

Las tres tipos de barreras que Robinson detalla son las siguientes:

El miedo como obstáculo para El Elemento

  1. Barreras personales. Temas como el miedo, o la mala actitud son definitivamente obstáculos fuertes para vivir la vida para la cual fuimos creados, y en la cual nos sentiremos realizados. ¿Cuántas veces has dejado que el miedo sea el protagonista de tu vida y te impida hacer lo que sueñas hacer?
  2. Barreras sociales. Todos tenemos círculos de personas que quieren lo mejor para nosotros pero que pueden frustrarnos. A través del excelente ejemplo de Paulo Coelho (sus padres lo enviaban a sesiones de electrochoques para que dejara su anhelo de querer ser escritor). Robinson habla del pensamiento de grupo y de como elimina en muchas ocasiones el juicio personal, algo que es un problema pues todos somos diferentes. Robinson relata también la influencia de la educación en esto.
  3. Barreras culturales. Como barrera más externa está la cultura, ese "comportamiento contagioso" que se da en nuestro contexto social y que es natural para nosotros pues desde que nacemos tenemos cierta tendencia a imitar para sentirnos cómodos (Robinson habla de excelentes ejemplos al respecto como el de la arquitecta Zaha Hadid). Por eso en muchas ocasiones debemos dejar la comodidad de nuestra cultura para poder romper nuestros propios límites.
Vivir en "El elemento" puede implicar (aunque no siempre) luchar con barreras personales, sociales y culturales, pero el como lidiemos con estas barreras puede determinar fuertemente si lleguemos a vivir en todo nuestro potencial.


Séptimo capítulo: Todo es cuestión de actitud


En el que es posiblemente el capítulo más emocional y desafiante de todo el libro, Ken Robinson aprovecha historias muy fuertes para enseñarnos que la actitud determina todo en nuestras vidas y que el Elemento también es una cuestión de actitud.

Historias como John Wilson (un hombre que en su niñez queda ciego pero que en lugar de lamentarse se convierte en un abogado exitoso que ayuda de maneras increíbles a mitigar enfermedades y discapacidades en África), Brad Zdanivisky (un escalador que al quedar tetraplégico continuó con sus sueños de seguir escalando) o el mismo Ken Robinson (un niño que quería ser futbolista pero que por una poliomelitis, se "le abrieron más puertas que las que se cerraron") desafían y la forma como el autor de "El Elemento" las relata, nos ayuda a pensar la importancia de la actitud.

En verdad, cada persona crea su propia suerte, pues como lo dice el mismo autor: "Lo que nos pasa no es lo que marca la diferencia en nuestra vida, lo que marca la diferencia es nuestra actitud en cuanto a lo que pasa". 




A partir de estudios, de libros citados (como uno excelente de Richard Wiseman sobre crear la propia suerte), de historias y de sus propias experiencias, Robinson muestra que las personas afortunadas:
  • Crean sus propias oportunidades.
  • Prestan atención a su propia intuición.
  • Esperan ser afortunadas (una especie de profecía autocumplida).
  • Interpretan toda suerte como una oportunidad o un desafío, haciendo que sus vidas sean de buena suerte, pero no por secretos o cosas vacías sino porque crean su propia realidad.
Todo esto implica ver el mundo de una forma distinta, y por eso Robinson a través de excelentes historias (como la de Vidal Sassoon, el famoso peluquero) muestra que estar en nuestro Elemento también es cuestión de actitud.

Definitivamente hay una gran diferencia entre lo que podemos percibir y lo que realmente percibimos y todo por el lente de nuestra actitud. ¿Con qué actitud vemos las cosas? ¿Con la actitud de vivir vidas realmente afortunadas pues son realmente una bendición o más bien con la actitud de ver todo como una terrible adversidad que no permitirá que cumplamos nuestros sueños de vivir en nuestro "Elemento"? Interesante reflexionar al respecto.

Octavo capítulo: La importancia de un mentor


Uno de los capítulos más trascendentales del libro tiene que ver con el liderazgo. A través de más de 10 historias que incluyen al mismo Ken Robinson, el autor enfatiza la importancia de encontrar un mentor para poder encontrar y desarrollar nuestro Elemento.

Es innegable la importancia de alguien que nos ayude, nos desafíe y nos haga entender que podemos dar más de nosotros mismos. Y es espectacular como, con relatos como el Paul MacCartney, Warren Buffett o el músico Ray Charles, Robinson le muestra al autor el rol fundamental que un buen mentor desarrolla en nuestra vida para llegar un paso más allá en nuestro desarrollo.

Y el autor no se conforma solo con historias, también cita estudios, como el desarrollado por Public/Private Ventures, donde es evidente que un mentor influye en el rendimiento académico, en la calidad del trabajo y en la entrega de deberes de un estudiante alejándolo del promedio.

Posiblemente una de las historias relatadas que más me impresionó fue la de el beisbolista Jackie Robinson, el primer beisbolista afroamericano en jugar en la liga profesional de beisbol. Aunque era un hombre fuerte, un hombre firme en sus convicciones, la labor de su mentor fue la que le permitió seguir adelante en medio de un ambiente de tanto rechazo. Extraordinario relato que le recomiendo al lector mirar varias veces.

Robinson habla de cuatro acciones que hacen un verdadero mentor (no estamos hablando de un maestro, ni de un héroe que nunca conocemos, ni mucho menos de simplemente un buen amigo sino más bien de un verdadero mentor):
  1. Reconocer: El mentor identifica talentos, aptitudes en el aprendiz permitiéndole no solo tener más claridad sobre si mismo sino también ayudándole a tomar forma a las ideas y planes que a veces simplemente estamos dilucidando.
  2. Estimular: El mentor ayuda a que el aprendiz vea como posible algo que antes no veía posible. 
  3. Facilitar: El mentor no solo reconoce lo que el aprendiz puede hacer y estimula a que de más de sí mismo, sino que también el mentor ayuda allanando el camino y quitando obstáculos que están frente al aprendiz. Este facilitar implica ayudar, abrir puertas, enseñar y hacer todo lo necesario para que la búsqueda del aprendiz llegue a buen termino.
  4. Exigir: El mentor empuja más allá, pues no permite que el aprendiz sea simplemente promedio.
Las acciones de un mentor
¿Nosotros buscamos mentores en nuestros propósitos o queremos hacer toda la lucha completamente solos? Y todavía más importante ¿somos mentores para otros? ¿Cumplimos las cuatro características ilustradas por Robinson?


Noveno capítulo: Siempre se puede tomar una nueva dirección


Cuando el lector se enfrenta a entender que la vida no llega a su máximo potencial sino se vive en "El Elemento", muchos lectores pueden cuestionarse si ya es demasiado tarde para ellos porque ya tienen 30, 40 u 80 años. Por esta razón, Robinson llega con un capitulo extraordinario para demostrar que nunca es demasiado tarde para tomar nuevas direcciones que llevan al Elemento.

Con muy buenas historias, que incluyen a la famosa escritora Susan Jeffers, a Paul Potts (el famoso vendedor de celulares que se convirtió en un gran cantante) y hasta a la mamá del autor, Robinson muestra que la edad no es una limitante y que antes por el contrario puede ser una ventaja para nosotros.

En "El Elemento" se explica varios puntos que vale la pena mencionar:
  • Contrario a lo que se puede creer, la vida no es lineal. Más bien es dinámica y cíclica, y por eso no tiene sentido que pensemos que una persona disminuye de valor conforme pasan los años. No sabemos que vueltas puede dar la vida y por eso la vida no es lineal (la vida del director Ridley Scott es fantástica en explicar esto).
  • Cada vez hay más estudios formales que demuestran que ciertas habilidades mejoran con la edad (Robinson relata excelentes ejemplos y muy variados que van desde un Benjamin Franklin quien inventó los lentes bifocales a los 78 o la primera novela de Agatha Christie que escribió a los 62).
  • El desarrollo del cerebro no es lineal (les recomiendo mirar el libro ÁgilMente que relata la posibilidad de ejercitar el cerebro en cualquier momento).
  • Aunque algunas capacidades si se deterioran con los años (como las físicas), la gran mayoría pueden cultivarse en cualquier momento de la vida pues tenemos la capacidad de generar conexiones neuronales. 
  • Nuestra cultura es la que nos lleva a segregar por edad, a pensar que las personas pierden su valor, algo errado totalmente.
Por estas razones, y muchas más, la edad es más una ventaja que un impedimento.

Robinson menciona un excelente caso sobre el programa de lectura "Compañeros del libro" que se desarrolla en el estado de Oklahoma y que une a un anciano y a un niño para leer y son increíbles los resultados (los niños leen mejor que el promedio y los ancianos literalmente vuelven a la vida).

Recuerda, nunca es demasiado tarde pues "en realidad, todo se reduce a nuestra capacidad de continuar desarrollando nuestra creatividad y nuestra inteligencia a medida que entramos en nuevas etapas de la vida".

El décimo capítulo: El Elemento no siempre es tu trabajo


Robinson hace una reflexión que puede tener al lector ya intrigado: Estar en el Elemento no necesariamente significa trabajar en el Elemento.

A partir de historias muy interesantes, investigaciones académicas desde la Psicología y anécdotas del mismo Robinson, el autor logra mostrar que hay vidas en las que se trabaja en lo que se gusta (sin que sea el Elemento) y el Elemento es una tarea adicional.

Un médico que ama su profesión pero es escritor de novelas, una gerente que es bailarina y muchas historias más nos enseñan muchas cosas para nuestras vidas:
  • Ser "aficionado" en algo que nos apasiona no significa que es de menor nivel que los "profesionales" de ese campo. Podemos ser aficionados pero podemos ser de nivel profesional.
  • El trabajo no es lo que nos define. Nuestro elemento es lo que nos define.
  • El vivir en el Elemento sin que sea nuestra ocupación principal enriquece totalmente el resto de nuestra vida. Así el ingeniero que es fotógrafo ejerce mejor su ingeniería al sentirse mejor con su propia vida.
  • Puedes amar cosas distintas y eso no va en contra de tu Elemento.
  • La felicidad aumenta la productividad.
  • Estar en El Elemento transforma la imagen que tenemos de nosotros mismos.


El último capítulo: Un nuevo modelo educativo


El último capítulo (el número 11) es el lugar donde Robinson toma muchos de los elementos presentados para mostrar como no tenemos un modelo de educación que contribuya a estar en nuestro Elemento.

La educación debería ayudarnos a encontrar nuestros verdaderos talentos y saber que dirección tomar, y la educación hace muchísimas cosas pero no estas dos, haciendo que no podamos llegar a nuestro Elemento.

Robinson lo resume en una frase fantástica: "Encontrar nuestro Elemento es fundamental para nosotros como individuos y para el bienestar de nuestra comunidad. La educación tendría que ser uno de los procesos principales que nos llevara hasta el Elemento. Sin embargo, con demasiada frecuencia sirve para lo contrario". Creo que esta es la razón por la cual vemos tantas personas que llegaron a trascender en la historia pero que curiosamente se retiraron de la escuela o de la Universidad, algo que nos dice que la educación como funciona actualmente debe cambiar.

Fallas de la educación en El Elemento


Es genial como Robinson toma historias como la de Richard Branson para mostrar como muchas personas no logran tener afinidad con el sistema educativo tradicional, lo que genera frustración y además inconformidad, sabiendo que son personas con un extraordinario potencial.

El sistema educativo se basa en el mundo industrial y por eso busca homogeneidad, estandarización y una generación de conocimiento estrictamente diseñada para un mundo que ya no existe. Por esta razón vemos que la educación cada vez vale menos, con más rigidez, con menos importancia a conocimientos como el arte, y además con una excesiva obsesión por pruebas estandarizadas, que aunque son útiles, quitan toda personalidad a la educación.

En lugar de pensar en simplemente mejorar el sistema educativo, Robinson propone redefinirla completamente tomando como base que la inteligencia es heterogénea, dinámica y singular y por lo tanto un nuevo modelo de educación implicar:
  • Una educación no estandarizada y si personalizada.
  • Un modelo donde se cuestione la idea de asignaturas.
  • Una educación donde no existan jerarquías de conocimientos, donde haya una diferencia de valor entre conocimientos como la matemática y el arte.
Es bueno aclarar que Robinson no está en contra de las pruebas estandarizadas. Con lo que está en contra es con el hecho de convertir dichas pruebas estandarizadas en el centro de la educación, lo que elimina la persona en la educación (y tanto con lo lo leído como con lo que vemos en el día a día pareciera que ya está ocurriendo).

A lo largo de todo este capítulo, el autor hace una excelente presentación de modelos educativos muy inspiradores que están generando resultados no solo convertibles en una mejor educación sino que además crean muy buenos resultados en las pruebas estandarizadas. Se mencionan ejemplos como el enfoque Reggio, la ciudad creada GrangeTon y las escuelas A+ de Oklahoma.

Una buena educación nos lleva al Elemento, por eso Ken Robinson lo denomina una "Educación Elemental".

Si somos distintos, si nuestra creatividad es un potencial gigantesco, si la inteligencia es diversa, ¿no deberíamos tener un modelo educativo que soporte esto? Definitivamente el libro "El Elemento" es extraordinario.


El cierre


El libro termina con una excelente reflexión del autor sobre la crisis de recursos humanos que tenemos. Haciendo una analogía con la crisis climática (donde si no tomamos acciones las consecuencias serán nefastas), el autor extrapola los mismos conceptos de los problemas de nuestra ecología para llevarlos a que debemos cambiar nuestra forma de pensar y la forma en que funcionan nuestros colegios, negocios, comunidades y toda institución humana.

Implicaciones del Elemento


Definitivamente, el concepto del Elemento no es un concepto vano y vacío. Es más bien todo un modelo transformador que cambia nuestra concepción de la vida, de la educación y del desarrollo humano.

Y tu, ¿ya estás en tu Elemento? Nos encantaría ver tus comentarios acerca de esta reseña y este libro.


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