La diferencia entre acumular libros y convertirlos en crecimiento real no está en cuánto lees. Está en lo que haces antes, durante y después.
Llevaba tiempo publicando mis reflexiones anuales aquí en LibroMagno.com. Títulos, reseñas, lecciones favoritas. Ese ejercicio me gustaba porque me obligaba a mirar hacia atrás. Pero esa vez la pregunta fue diferente.
Y la respuesta fue incómoda.
Podía listar los libros. Podía resumir de qué trataban. Pero cuando busqué algo concreto — una decisión que tomé diferente, una forma de pensar que cambió, algo que hice distinto en mi trabajo o en mi vida — la lista era muy corta. Mucho más corta que los libros que había leído ese año.
Y llevaba años leyendo. Tenía la aplicación de Kindle llena de subrayados. Publicaba en el blog. Desde afuera, parecía que estaba aprendiendo todo el tiempo.
Ese día entendí algo que cambió completamente cómo leo: había confundido el hábito con el sistema.